España, 5 de enero, 11 de la noche. Millones de niños no pueden conciliar el sueño, dan vueltas en la cama, escuchan extrañas campanas y cierran muy fuerte los ojos para que los Reyes, que son Magos, no se den cuenta que andan despiertos. Cuando amanezca comprobarán si los camellos se han comido la hierba y con gran ilusión abrirán sus regalos.

Tegucigalpa (Tegus coloquialmente) 5 de enero, 3 de la tarde. 6 Reyes Magos cargados de pajes parten desde el barrio de la Monterrey. Estos Reyes no usan camellos, ni grandes carrozas, viajan en camión. A un Melchor, un Gaspar y un Baltasar les tocará recorrer el centro de la ciudad, la Bolsa, la Isla…esas colonias olvidadas, en las que pocos se atreven a adentrarse, pero que los voluntarios hondureños de acoes conocen a la perfección. Hoy es un día especial, porque ellos quieren a esos niños con todo su corazón y les alegra verlos disfrutar y que sus risas suenen con fuerza.
Otro Melchor, otro Gaspar y otro Baltasar viajarán a Nueva Capital, un barrio de la Tegus más pobre, en lo alto de un cerro, donde el Padre Patricio vio claro que era necesaria la Escuela Santa Teresa. Allí los Reyes serán Magos y 2000 niños estarán esperando con ilusión agarrar unos caramelos y recibir un regalo, bajo la mirada atenta de una de sus “profes”, que nunca supo lo que es recibir un regalo de Reyes, pero que sabe que esta noche los niños se acostarán muy contentos junto a su juguete nuevo.
En Tegucigalpa, en Honduras y en muchas partes del mundo, los niños no sueñan con Reyes Magos, no los olvides.




